postal basada en una foto de los hermanos leslye de 1860 : 無料・フリー素材/写真
postal basada en una foto de los hermanos leslye de 1860 / santiagonostalgico
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| 説明 | Manuel Robles Gutiérrez, torero demente y bohemio por vocaciónCuando el pueblo chileno estaba medio resignado con eso de cantar la Canción Nacional con la música del Himno Argentino, aparece en escena (y no se puede decir otra cosa) la figura de Manuel Robles, sin dudas el músico con más historias que ha tenido este suelo, un personaje dentro de la historia nacional.Manuel Robles nació en Renca el 6 de noviembre de 1780, era hijo de Marcos Matías Robles, un músico director de bandas y profesor de baile, y de Agustina Gutiérrez. Se cuenta que de niño tuvo una gran facilidad para la música, no así el rigor necesario para su talento, ya que su personalidad lo obligaba a tener una conducta temiblemente inquieta. De hecho era uno de los toreros más aplaudidos en la nueva patria, sólo comparable con el mejor torero chileno de su época, Ño Montano. Robles con sus particulares verónicas mareaba al toro y arrancaba los más entrañables suspiros de las señoritas que asistían a la arena. Se cuenta que en el año 1819 con su amigo José Zapiola partieron a San Francisco del Monte, un pequeño pueblo situado en el camino a Melipilla (a doce leguas de Santiago, señala Zapiola), en la plaza, donde estaba el Convento Franciscano había una plaza de toros, una de las tardes los toros habían hecho de las suyas y se habían convertido en los reyes de la corrida gracias a un grupo de toreros bastante malos. Al salir el cuarto toro el público quedó horrorizado, era una bestia enorme y estaba totalmente rabioso (era costumbre enojarlos antes de tirarlos al ruedo), lo toreros comenzaron a encajonarse de a poco hasta que desaparecieron, el terror hizo que no salieran más de su parapeto. El público indignado comenzó con las pifias y luego con los gritos: “¡Que lo toree Manuel Robles, Manuel Robles!”, la gente estaba enfervorizada y buscaba con su mirada al músico.De pronto, el estruendo fue total, Robles bajaba descolgándose del palco hasta la arena, las mujeres se abanicaban presurosas ante la estampa gallarda del torero, Robles con una calma terrible se acercó a uno de los toreros y le solicita su manta de torear (no se usó capa acá en Chile), hizo una genuflexión al público y se fue contra el toro, quien al verlo se lanza con velocidad en contra del músico. Una verónica exquisita y el toro pasa de largo, otra y el toro entierra los cuernos en la tierra; Robles le saca un lance al toro y el público lo ovaciona, le saca el segundo y la gente grita, el tercero y la mujeres suspiran... así hasta llegar a doce, quizás quince... aburrido le da la espalda al toro, se acerca a los toreros (que lo miraban llorando de vergüenza y admiración) y les devuelve la capa, hace un reverencia al público mientras le lanzan flores, dinero y pañuelos perfumados. Recoge las flores hasta hacer un gran ramo, huele los pañuelos mientras los apuña en su mano y el dinero se los da a los toreros que aún no paran de llorar. Sube nuevamente al palco y le regala el ramo de flores a una damisela que se desmaya de la emoción. Todo esto con la ovación que aún le daba el público de fondo. Robles era así, un personaje que hipnotizaba por donde pasara, siempre a la moda, ropas finas, de cuerpo perfecto y cara armoniosa.Además era un excelente boxeador que poseía una uppercut mágico y temible que hacía tiritar a cualquier rival que tuviera al frente, y para armar el cuadro de sus actividades, tendría que mencionar que era un excelente jugador de pelota, campeón del volantín chupete (barrilete) y es considerado el sucesor natural de Pascual Intento, el mejor encumbrador de la historia de Chile. Además fue rey del billar, con esta actividad dejó su nombre grabado, incluso en los más conspicuos salones de billarina de Buenos Aires. También era cantor de tonadas, eso sí, se comenta que su voz era espantosa, pero nadie se atrevía a criticarlo ya que cada vez que cantaba lo hacía apretando el puño, así que los aplausos iban y venían. Fue también el primer Director de Orquesta del país y con un virtuosismo tremendo para el violín con el que despertaba los suspiros de las señoras que no iban al ruedo. Ahora, a todo lo anterior, súmele un amor descomunal por la bohemia (Robles, no te mueras nunca), quizás tan grande como su amor a la patria.Un buen día, el Coronel Domingo Arteaga (seguía con la idea), le solicita crear una melodía para la letra de De Vera y Pintado, Robles se entusiasmó de inmediato con la idea y, entre volantines, puñetes (piñas) y toros, compone una melodía que atraparía el corazón del pueblo. Ésta se estrenó oficialmente el día domingo 20 de agosto de 1820, en el teatro de Arteaga, en el mismo donde un tiempo atrás el público asistente había hecho añicos el himno de Ravanete. En el mentado día se celebraban tres acontecimientos: el cumpleaños de O’Higgins, la partida de la Expedición Libertadora del Perú y el estreno de nuevo local del Teatro de la Plazuela de la Compañía (Montt-Varas).El público estaba expectante, nadie quería otro bochorno y cuando comienzan los primeros sones de la orquesta, dirigida por el mismo Robles, el alivio recorrió el lugar; el gentío quedó maravillado, los aplausos colmaron el lugar y el Himno fue interpretado en todas las noches de función. Al fin Chile tenía una Canción Nacional, con letra y música propia, y que se podía cantar por una voz sola, incluso, sin auxilio de instrumentos.En 1824 decidió partir a Buenos Aires, una vez instalado en la capital de la Argentina, aparte de ganar algunos campeonatos de billar que lo hicieron famoso, trabajó como violinista en la orquesta del maestro Santiago Massoni (luego este personaje viajaría a Chile en 1827). Un año estuvo en Buenos Aires y en 1825 regresa al país donde se casa cuando estaba a punto de cumplir medio siglo. En el viaje de vuelta sufre un incidente con una mula que lo dejará cojo (rengo), al golpearlo en su rodilla, por intentar auxiliar a otra persona. Desde ese día su apodo será el del Cojo Robles. En su casa continúa con su vida bohemia e inaugura una academia de baile en el Café de Melgarejo, para más tarde formar una orquesta que animaba las tertulias y bailes de la época, donde estaba el Cojo Robles estaba la diversión. Fue fundador de la Sociedad Filarmónica de Chile y participó como músico en el montaje de la primera ópera que se presentó en la capital chilena.Todo bien para Robles, era un ídolo entre la multitud, todos lo querían cerca y su Himno Nacional era interpretado con tremendo entusiasmo, parecía que todo seguiría así para siempre, pero en 1829 el gusto y la simpatía de la plebe se desvió hacia otra composición, realizada por un español, que a la larga se transformaría en la oficial hasta el día de hoy. Robles quedó impactado ante la vuelta de espalada de los que hasta ayer fueran sus fans, no lo podía creer, los años se le vinieron encima como buitres sobre la carroña y la bohemia, la vida taurina y el boxeo le pasó cuenta. A los 57 años fallece en Santiago, el 27 de agosto de 1837, en medio de la soledad, el olvido y la miseria. De hecho los pocos amigos que le quedaban tuvieron que organizar algunas colectas para poder enterrarlo. |
| 撮影日 | 2010-02-20 19:54:54 |
| 撮影者 | santiagonostalgico |
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